Escuela de Comunicación






Escuela de Comunicación

Ofrece a los miembros del equipo radio y televisión los instrumentos técnicos para que su servicio sea cada vez más profesional.
Es responsabilidad de Bamos ofrecer a su equipo la formación adecuada pero es obligación de cada uno de los miembros recibir la formación que lo capacite para ser un verdadero y auténtico comunicador católico,
El seguimiento de la Regla de Vida Bamos y la formación técnica es la garantía para alcanzar la calidad requerida para ser los comunicadores que el mundo necesita.

“El Conocimiento es el saber comunicar la Palabra”


Sistema Educativo

El esquema educativo de la Escuela de Comunicación BAMOS, está sustentado en cuatro modelos académicos:
De la Universidad Iberoamericana, su proyección social y su orientación al compromiso de servicio, creando profesionistas sensibles a su entorno social, lo que hace una necesidad imperante a contribuir en la formación de una sociedad más humana y noble.
Del Tecnológico de Monterrey, su plan emprendedor, que obliga a crear formas de producción auto sustentables que enfrentan los retos de cambios en la economía que generalmente tienden a la baja.
De la Universidad Autónoma de Querétaro, la formación en periodismo de investigación, en donde el alumno crece con la visión de un investigador social, alejado de ser sólo un transmisor de noticias.
Del Seminario Conciliar, asignaturas (Pastoral, Ética, Filosofía, Historia de la Iglesia, por mencionar algunas) que fortalecen la Fe, la formación católica y el conocimiento de los aspectos evolutivos de la Iglesia.
Así su formación es complementada con el reforzamiento en su espiritualidad, con estas asignaturas en donde el alumno construye una auto reflexión que culmina en un replanteamiento de sus valores.
En las aulas entendemos que el germen de perfección moral se manifiesta en una decidida preferencia por el bien, luego entonces, la bondad es el primer esfuerzo hacia la virtud; el hombre íntegro es esquivo a las condensaciones permitidas por los hipócritas. Enseñamos a perdonar, pero también a no ofender. El mal no se corrige con la complacencia o la complicidad; es mortal como el veneno, debe oponérsele con antídotos eficaces: La oración y la reprobación.